¿Somos sinceros? ¿Cuantas veces al día? . La sinceridad es un rasgo que juega a confundirte : a veces es buena , a veces mala. Hay gente que la sabe digerir y otros a los que destroza. Puede ser una virtud deliciosa o un gran defecto. La cuestión, supongo, es saber elegir el momento en que una verdad es más importante que una pequeña mentira . O una omisión. Es un juego de medidas y equilibrio. Vale, pero ...Ser sincero o no. That's the question.
Cuando hoy pensaba en : 1) Mi happy second del día para escrbir en el blog, 2) Como resumir un fin de semana glorioso, 3) El cansancio y melancolía de esta mañana y 4) la sensación de que esto del happy second es un rollo bananero y que hay días en los que no existen, ni por un segundo; entonces he decidido que lo mejor era ser sincero : dejando a un lado el fantástico weekend, el lunes tenía pinta de ser asqueroso. Del tipo "que-pase-rápido": días en los que no hay ni un maldito momento de felicidad y la apatía es el primer signo reconocible al despertar. De un plumazo, quedaban exterminadas las buenas sensaciones de los días anteriores . El rebose de entusiasmo acerca de la teoría del happy second empezaba a tambalearse. Caía a tierra. ¿Qué era mejor, escribir la verdad o inventarme un momento feliz? . ¿Acabar con un valioso experimento nada más empezar?
Ya muy tarde, transcurrida la jornada gris (plomo), he descargado las fotos de este fin de semana. Por un momento, ese que se me había negado durante todo el día, he recuperado algo de lo bueno . Los recuerdos preciosos son una de las varitas mágicas del cerebro para relajarnos. Sin ellos, estamos perdidos. Por que si el dia ha sido estéril en happy seconds, estos pequeños video clips de la memoria están ahí para proporcionártelos.
Para recordarte que has sido capaz de tenerlos.
La idea del "compilador de recuerdos" (vease Teoria del Bol) empieza a tener un papel importante en la parte práctica. Uno de esos compiladores ancestrales es el típico album de fotos : cada página te arranca una emoción . La pena es que no somos constantes en su elaboración y eso, nos hace perder una parte de nuestra vida que queda enterrada en cajas o cajones. O en esos sobres de Fotoprix en los que cada vez hay más negativos. Ahora, lo que hacemos es descargar en un ordenador : y allí están. No se moverán.
Lo que deberíamos hacer es sacar todos nuestros buenos recuerdos a la luz. Tener las fotos a mano, crear una zona privada de happy seconds, escribirlos en un post-it, meterlos en un bol ,pegarlos en el frigorífico. Que esten a la vista por si hacen falta como kit de emergencia en días diabólicos. No sé. Podríamos hablar con IKEA. Seguro que diseñan algo funcional ....
Como el "compilador de recuerdos" no existe, las fotos han aparecido en la pantalla de mi Mac, brillantes y sugerentes. Así que esas imágenes me han hecho viajar a un lugar y a un estado mental. ¡Plaf!. ha llegado mi momento happy. Y ha sido un alivio, por que no he tenido que librar la batalla de la sinceridad versus el lunes repugnante.
De momento,la teoría del "One happy second"ha zozobrado durante unas horas pero sigue en proceso de experimentación y validándose , a toda vela.
Por cierto, ha llegado la primavera.......
Totalmente de acuerdo.
Lo difícil será crear el compilador de olores.
Normalmente, para mí, tienen más poder evocativo, y sobretodo inmediato, que las fotografías. Es un recuerdo que se completa con la imaginación y que tienen el poder de llevarme ipso facto al momento y situación que lo generó. En el caso de las fotografías debo ayudarme rebuscando en ni memoria latente.
Por favor Pils, habla con Ikea.
Publicado por: flyer | miércoles 23 de marzo de 2005 en 11:46