Happy second de hoy : El guapo subido.
De esos días, los tenemos todos. Eso no quiere decir que seamos guapos sino que en ese preciso instante estamos más guapos que de costumbre. Evidentemente , cada uno tiene su nivel de “guapura” pero eso no es obstáculo para que ese nivel sea rebasado en alguna ocasión. Como en casi todas las cosas, hay humanos que siempre se levantan con el guapo subido (será por que son guapos), otros que mantienen su guapo normal (o fácilmente, o base de un gran esfuerzo) y los que …un mal día lo tiene cualquiera. Pero, sea la opción 1,2 o 3, todos sabemos cuando el guapo se nos ha subido a la chepa.
Esa mirada al espejo que (por una vez!) nos dice : OK. Vamos bien.
Esos gestos secretos que ensayamos para reforzar la imagen (sonrisa, golpe de flequillo, mirada..). El efecto se hace patente y la guapura sigue subiendo. Pero… todo lo que sube, baja. Of course.
Unas veces, el guapo se mantiene subido durante todo el día. Otras, se cansa al ratito y nos abandona, lentamente, hasta desaparecer por completo.
El día del “guapo subido” nuestro entorno nos lo reconoce y recibimos más de un mensaje de confirmación. ¡Y como gustan!. Casi con la misma intensidad con que repatean el estómago los : ¡Qué mala cara!, ¡Te pasa algo?. ¿O no?.
Pero, aunque estas líneas sean un elogio al guapo subido (por cierto, ¿dónde se sube?), hay que reconocer que luego , está el otro.
El que importa.
El que no se ve. El topicazo de la belleza interior pero no por tópico deja de ser cierto.
Ese tipo de belleza deja una huella que difícilmente podremos borrar por que surge de dentro y se queda dentro… de los demás. Es la más difícil de adquirir . Hay que entrenar cada día y pulirla pero cuando se tiene, es la guapura más bella que puedas imaginar…
Y cuando se sube…
Sonando : So beautiful, Simply Red
Foto : Un bombón.

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