La ducha diaria es un acto mecánico que nos sirve para alcanzar los niveles mínimos de higiene exigidos para la vida social. Hay quien lo hace al levantarse y quien lo prefiere por la noche. En mi caso, un cappuccino y la ducha ( en este orden estricto), son necesarios para dejar de balbucear y pensar con normalidad. Por lo tanto, es ritual prioritario por las mañanas…
Es una acción asociada a la rutina diaria.
Pero, hay veces que la ducha toma otro matiz. No solo limpia sino que también reconforta y te devuelve al mundo. Esas duchas, no tienen nada que ver con las matinales. Hablo de esas que se producen después de haber estado jugando con tus hijos en la tierra , tras la poda de los arbustos de tu jardín, al acabar una mudanza de esas “totales” donde las cajas se reproducen como setas , … simplificando, las duchas post ejercicio físico y sudor.
Estas duchas “especiales” nos dan su máximo punto de confort cuando nos la regalamos después de una sesión de deporte. Entonces, el sudor ya se ha peliculado en tu piel, los músculos están doloridos y tienes calor .En esa situación, el agua se derrama por todas las fibras del cuerpo y proporciona un alivio fabuloso.
Si has practicado deporte al anochecer, esa segunda ducha del día va seguida de un pijamazo … El pijama y la sensación de cansancio reconfortante son el colofón final. Una cena ligera y el sofá o la cama y no se le puede pedir más al día .
Esta es mi situación en estos momentos… Para mi sorpresa, he superado una cierta apatía hacia el mundo del deporte y he empezado a hacerlo de nuevo (tímidamente, eso sí) . Me cuesta. Envidio a esas personas que disfrutan haciendo ejercicio físico y que esperan el momento del día en que pueden correr como posesos , chutar un balón, patinar, jugar a basket o lo que sea… Yo no lo deseo. Lo hago por que sé que es bueno y me sienta bien pero…lo olvido fácilmente. Así que cada rentrée superada, es casi como una celebración.
La ducha tras mi sesión deportiva (si!) ha sido más que reconfortante: me ha dado la satisfacción del “objetivo cumplido” .
No me siento las piernas. ¿O sí, pero parece que sean de mantequilla?…
Será el efecto shower….
Mi pijama y yo, os deseamos felices y reparadores sueños.
Sonando : Honey Baby, Gabriela Anders
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