Un domingo apacible.
Tras la comida familiar (excelente!) sólo había un plan posible: sesión DVD.
Las responsabilidades ( de todos los tipos que nos podamos imaginar ) impiden que podamos disfrutar de la tranquilidad requerida para afrontar este tipo de actividad. Así es que cuando llega ese día en que la hora es perfecta , la luz del sol no molesta, el sofá blandito y suave está esperándonos impaciente y … tienes en tus manos tu serie preferida o esa película que tantas ganas tenías de ver,….se produce una de esas situaciones de placer muy, muy sencillo pero altamente gratificante.
Los mejores momentos que he pasado en mi sofá y con mi DVD han sido con la serie “Sexo en Nueva York”. Ha sido una gozada( a lot of happy seconds!) ver capítulo tras capítulo, pasando rápido (fw) la carátula y el final. De principio a fin del pack… Una gran serie. Altamente recomendable.
Pero hoy, mi plan DVD, no incluía a las locas de la city. No. Me habían regalado una película de los ochenta “Lo más natural” y el tema prometía : Miguel Bosé, protagonista. Además, para rematar la tarde, iba a ver los Vídeo clips de su último trabajo , Velvetina. Para ser domingo tarde, las cosas no estaban nada mal, teniendo en cuenta –y así lo pueden confirmar los que me conocen-que Miguel Bosé es uno de mis mitos (dándole a la palabra mito su justa medida, claro).
Así que lo he hecho. Todo. Película y Música. Doble ración.
He pasado un buen rato . Un largo happy second,…
Miguel Bosé es un ser que me fascina profundamente. Hace años que forma parte de mi BSO particular.
La Banda Sonora de mi vida, incluye muchas de sus canciones. No voy a negar que todo empezó con la adolescencia y que soy de esas que siempre lo encontraron atractivo (guapísimo!). Pero si que he de admitir que , pasada la edad del pavo, me convertí en una seguidora de su música. Por encima de cualquier otra consideración.
Hay un momento en el que la música de Miguel Bosé encuentra una “forma” muy definida. Concreta. Diferenciadora. No sé como explicarlo : hay una combinación de sonidos, de melodías , de tonos que permiten identificar claramente ese estilo. Hasta su penúltimo trabajo, he reconocido su música, esa que me deleitaba. Pero, ahora, y en nombre de la innovación , no la encuentro. Por ninguna parte.
La inquietud artística y el espíritu de renovación ha enmascarado el estilo.
Y el estilo propio es algo muy difícil de conseguir. Admiro a las personas que lo tienen : en sus creaciones, en su forma de vivir, en su estética,… Me gustan los que se lo creen y lo cuidan. Y no me refiero al estilo como sinónimo de glamour, si no a esa forma peculiar que tienen algunos humanos de aparecer y comunicarse con los demás que los hace diferentes al resto. Muchas veces, se posee pero se desconoce y, por omisión, no se cultiva. Pero cuando el que lo ha creado, lo detecta y es consciente de que ahí está, lo perfecciona. Lo hace definitivamente suyo.
Escucho la canción “Azul de Loüie”.
Y, ahí, surge el estilo.
Una belleza.
Velvetina me ha desconcertado . En el primer encuentro, las canciones no se han dejado querer. No creo que les dediqué mucha atención. Respeto los experimentos, siempre hay que evolucionar. Estoy de acuerdo. Pero, eso no significa que deba gustarme. No lo he reconocido, la verdad. Y hablo del sonido. Sólo me queda una esperanza. Puede ser que en un concierto cualquiera(en los Jardines de Perelada por ejemplo) al vivir un directo de esos que tan bien ejecuta, me reconcilie con el artista.
Pero , hasta entonces, no hay nuevas aportaciones para mi BSO particular.
Una pena.
Sonando : No encuentro un momento pa olvidar. Miguel Bosé
Ilustración “Audrey” de Jordi Labanda. Un estilo.
Nota : En la película, guapísmo.

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