Te invitan a tomar un café o invitas a tomar un café. El que tira la primera piedra es lo de menos. Y el café, tampoco importa. Lo que de verdad se está planteando es una propuesta de conversación. Una charla. Un ratito de palabras.
El tono y la situación le dan una u otra magnitud : Si el encuentro es casual, la invitación a tomar un café va a desembocar en una conversación de nivel 3. Este nivel es el más básico y superficial. Se procederá a un intercambio de información cortés en ambas direcciones y se percibirá una atmósfera agradable mientras dure el proceso. Llegados a este punto, es importante advertir que debemos escoger con precisión con quien nos tomamos un café. Si el humano no es de nuestro agrado, es preferible evitar por todos los medios la ingestión conjunta de la infusión. Con estos sujetos, basta un saludo apresurado y …. seguir caminando.
Aclarado este punto, pasamos a describir la situación “tomar un café” de conversación nivel 2. En este caso, el acto esta totalmente dirigido. Vamos a tomar un café para hablar . De nosotros, de nuestra vida, del amor, de los hijos, del trabajo, de la infidelidad, de los otros, … La información será de alta calidad.
Finalmente, está la tercera opción de “vamos a tomar un café” en nivel de conversación 1. Aquí las cosas se complican. Las palabras que se vierten son profundas . Una veces alegres, otras desesperadas. Uno necesita expulsar y el otro recoge al vuelo.
Así que, al final, tomar un café es tomar unas dosis de comunicación. De la de tú me hablas y yo te escucho y cuando acabes, empiezo yo. Hablar por hablar o hablar por que es necesario hacerlo. Es como una contraseña secreta para abrir una puerta. Dices “tomar un café” y zasss!: estás dentro!.
Hoy, me he tomados dos cafés : nivel 3 y 2. El primero ha sido una sorpresa. Se trata de alguien con quien no había cruzado más que unas palabras (pero siempre mezcladas con risas) . Nos hemos intercambiado información básica (supongo que mejorando nuestras vidas y proyectando una imagen favorable) y hemos pasado unos minutos muy agradables. El nivel 2 ha sido más satisfactorio. Me he tomado otra taza y me han hablado de buenas noticias y proyectos. Me ha alegrado. Han sido dos happy seconds.
Lejos de producirme insomnio, estos cafés me han hecho pensar que no debemos perder la capacidad de “tomar un café” con el resto de habitantes del planeta.
Es un ritual sencillo que debemos preservar por que esconde un tesoro : la comunicación. Y no importa si es de nivel 1, 2 o 3… lo único importante es que se produzca.
Como ahora.
Sonando : Give me the night (Chill Out versión) Randy Crawford
N.B: el café me gusta cortado con un poco de leche ( si puede ser cremosa –tipo cappuccino-) y dos cucharaditas rasas de azúcar....
Hablando de tomar, hoy he ido a comer con dos clientes a uno de mis prefe-restaurantes de Barcelona en el port vell. El mismo sitio donde invité a mis AMIGOS (en mayúscula) para hacerles partícipes de nuestro embarazo.
Bien, mi HS de hoy se ha producido por antonomasia:
Me he sentado con los clientes y la maitre se ha acercado a nuestra mesa y me ha preguntado si yo soy quien soy, ya que creía conocerme. A mi respuesta afirmativa se ha identificado como la mujer de un compañero-amigo del colegio, Carlos Roset. Al preguntarle como está el bueno de Carlos me ha respondido: "mal; murió hace 8 años"
Me he quedado planchado y sigo mal. No tenía, como podeis ver, una gran relación con él; pero era una de esas personas que, en las pocas veces que nos encontrábamos, parecía que nos hubiéramos visto ayer.
Es increíble el hueco que deja la ausencia de alguien a quien ni veías ni solías recordar hasta que te enteras que no está.
Mi reflexión de hoy, dada la noticia recibida, es que soy feliz de tener la vida que tengo, me enamoran cada día mi mujer y mi hija, y siento más próximos que nunca mis amigos y mi familia.
Aferraos a esos HS diarios que es lo que os llevareis.
Desde aquí un cálido homenaje a la memoria de mi buen compañero de andanzas. Carlos: tu super orbea sigue segura conmigo...
Publicado por: flyer | miércoles 20 de abril de 2005 en 18:25