Tenía mucha sed. Mucha.
Llevaba unas semanas de severa restricción sobre la Coca Cola. Al principio, tomaba una de vez en cuando (con pizza , por ejemplo) y más en verano que en cualquier otra época del año pero.... de una manera lenta y silenciosa, en pocos meses aumenté mis dosis, hasta llegar a una diaria. Llegados a este punto y reflexionando sobre el papel relevante de la Coca Cola en casa , se decidió (por unanimidad) proceder a su consumo, sólo de vez en cuando.
Como yo nunca he sido del tipo “Cocacolero” creí que esta situación de privación, pasaría sin pena ni gloria en el apartado “Alimentos y Bebidas Prohibidas” de mi vida. Pero no fue así. Cada vez que abría la nevera y veía el botellín oscuro(me gusta más en cristal) , tenía que luchar contra la tentación (¿qué pasa por una Coca Cola , eh?) de insertarle el abridor y oir el plashhhhh del gas al ser liberado de su prisión. La verdad: ha sido soportable. Nadie se muere por no beber una Coca Cola (o si?. En eso , sinceramente, no había pensado…)Como no es mi caso, he cumplido a rajatabla mi dieta anti-Coke …hasta hoy.
No he pecado. Todo lo contrario, me he concedido un premio.
Si conseguía lograr mi objetivo , que implicaba un gran esfuerzo físico y mental, me iba a premiar con una Coca Cola muy fría, en un vaso ancho de cristal , con mucho hielo y sin limón. ¿Quién me iba a decir que una Coca Cola me iba a motivar tanto?… El objetivo ha sido alcanzado y barrido y cuando he llegado a casa tenía sed. Así que me he lanzado sobre el premio, como el tipo ese de los chistes que lleva toda la vida en el desierto buscando un oasis y lo encuentra.
El primer trago ha sido alucinante. El gas cosquilleaba y ese dulzor extraño invadía mi paladar . Después, me he calmado y he bebido más serenamente. Incluso, con una cierta melancolía al ver que el botellín se iba vaciando y ya se acababa mi “bonus extra” del día.
Más que en la Cocacola, he encontrado mi happy second saciando mi sed. Es lo mismo que beber un trago de agua fresca, cuando has caminado varios kilómetros cuesta arriba bajo el sol …
Pero, en este caso, se le suma la privación. La prohibición. El no tener algo y desearlo. Y , además, el premio : lo que deseo, lo tendré sólo si…Tantos factores pasados por la sartén, han convertido una botella de un refresco oscuro de fórmula secreta en un recipiente mágico. Nada más abrirla, he sentido el happy second.
Por algo lo deben llamar “la chispa de la vida”...
Sonando : Agua , Jarabe de Palo
N.B : Vista la publicidad gratuita, que Coca Cola nos patrocine el Contenedor de Happy Seconds y una línea de camisetas “confort”-como las viejas y usadas…
qQe Onda morros
Publicado por: yuliana | lunes 21 de septiembre de 2009 en 2:34
esta muen pendejo esto
Publicado por: evelyn camargo mejia | lunes 21 de septiembre de 2009 en 2:33