Que te quieran, siempre gusta. Pero cuando te quieren desde la espontaneidad de los pocos años de edad (2,5) , el efecto se multiplica por trillones de toneladas. Por que ahí, no hay trampa de cartón...aunque si un misterio.
El misterio que encierra no es tenebroso. Es todo lo contrario, “mágico” y, por eso tal vez, nunca llegaremos a resolverlo (ni la ciencia , ni la tecnología han podido nunca con la magia...) . El descubrir que es lo que genera ese amor espontáneo, que recuerdos evoca (¿cómo serán en un niño tan pequeño?), como relaciona diferentes estímulos, como sabe cosas que creemos que no sabe ...
Y como todo eso es mágico, te encuentras atendiendo la llamada de “ricitos de oro”, que a sus dos añito y medio, parlotea en su lenguaje particular. Por teléfono, percibes el reconocimiento y la alegría. Te ubica y te define por tu voz. Sabes quien eres y te reclama a gritos... Le gustas. Y el que está al otro lado de la línea, alucina en colores.
Por que en ese momento, todo es de verdad. De la buena. De la pura.
Dentro de poco, nos entenderemos más. Su código verbal no será un secreto para mí (por qué mira que habla!!!) y vislumbraré más allá del misterio . Pero, nunca olvidaré estos estallidos de “pepe-pils-pepe-pils-pepe-pils”.
Esa frase concentró el happy second del día.
Love, princess.

Este finde lo ha vuelto a hacer viendo una revista de decoración donde salen terrazas privilegiadas; le habrá recordado "alguna"
A nosotros, como padres, nos llena de satisfacción ver que nuestra hija quiere como queremos que quiera a nuesros mejores amigos. Es un placer existencial contar con vosotros.
tres besos y mil abrazos.
Publicado por: flyer | lunes 30 de mayo de 2005 en 10:56