La lectura es un gran placer.
Es autónomo, independiente y libre. Se hace cuando se quiere, se deja cuando se tiene que dejar y se continua cuando se puede. Es un placer flexible que se adapta a nuestros horarios, a nuestros transportes, a nuestro “tempo”,…
Leer para disfrutar es muy sencillo. Tanto, que su simplicidad asombra. Solo hay que tener un libro en las manos, una mínima posición que permita la lectura y… adelante, la aventura va a empezar!. 1, 2 y 3. Y ya está. Lo que se consigue , a cambio de un mínimo esfuerzo, es de una calidad abrumadora: vivir una historia. A nuestro modo. A nuestro ritmo. Con las caras y colores que queramos. Y la Banda Sonora que nos de la gana, por supuesto.
Hace unos días, me metí en la piel de un psicoanalista. Unas semanas antes, visite una expedición arqueológica y ahora, soy “voyeur” de una de esas fantásticas historias de amor .
Una buena butaca, una cama con los suficientes almohadones, la hierba de un parque, la playa y una tumbona…. Estos son algunos de los escenarios pero ¡hay tantos!.
El libro es un poco indecente, no le importa el que dirán y se deja hacer en cualquier lugar en el que a ti te apetezca…leer. Hay ocasiones en las que nos enamora desde las primeras palabras. Nos engancha y crea un mundo particular al que solo se nos permite viajar a los que lo estamos leyendo. Los personajes se convierten en conocidos esporádicos, las tramas se nos meten en lo más hondo. Estamos en el libro y nos sentimos en casa cuando lo abrimos para continuar la historia.
Hay libros que nos dejan un vacío. Nos da pena terminar su lectura porque la travesía ha sido muy emocionante o muy intrigante, o muy hermosa, o muy divertida, o… se van esos amigos por unas cuantas páginas!!!.
Es entonces cuando, para reponerse de esa melancolía de letras, vamos a por otro libro. ¡Qué cosa más tremenda es un libro nuevo!. Mejor si no es de bolsillo. De tapa dura y nuevecito. Caliente. Recién salido de la imprenta. Preparado para ser tomado y manoseado. Igual te lo han recomendado. O esperabas leerlo. Da igual: la expectativa es alta.
Cuando lo empiezas, hay una conexión inmediata : ese libro se deja leer. Si no la hay, las opciones son libres : seguir( por lo de “la esperanza es lo último que se pierde”), abandonar (es un placer y sólo hay que dedicarle el tiempo preciso si no nos lo proporciona) y combinar ( ir leyendo mientras eres infiel con otros libros).
A los que nos gusta leer , no entendemos como pueden existir humanos que no lo hagan. Y hablo de leer por puro placer. Es como rechazar un regalo imposible de rechazar.
Es como no utilizar un don mágico…
Yo he intentado crear adeptos y no es tan fácil. Por mucho que yo me empeñe en cantar las alabanzas de este u otro libro, de dejarlo, de regalarlo, de meterlo bajo las misma narices del incrédulo; no he conseguido grandes éxitos. Hay que respetarlo, claro, pero sigo pensando que es algo que vale la pena advertir : Leer es una maravilla.
Dar esta información relevante es una obligación : es como un deber de los que leen, hacia los que aún no han descubierto un libro por placer.
Esta noche, antes de dormir, atacaré las últimas veinte páginas de una novela que me ha creado dependencia desde el primer capítulo.
Está ahí, tan tranquila. Reposando en mi mesilla de noche y sin que le importe que dentro de unas horas vayamos a acabar lo nuestro. A mí, por mi parte, me sabe mal hacerlo. Nunca se me dieron bien las despedidas.
Sólo se me ocurre una forma: tomarla con cariño , pasar suavemente las páginas y… saber, de una vez, como acaba esta historia.
Me muero de ganas.
Sonando : Losing my religion, REM
N.B : Gracias a todos los que escriben.

Dí que sí.
Y, al igual que los happy secons, me provoca un gran placer rememorar el libro leído a través de una charla con alguien que lo haya leído también. Compartes puntos de vista, inflexiones de la historia en cuestión y, sobretodo, la satisfacción que te ha producido (de los que no me han gustado no hablo o los desrecomiendo y punto). Es un nexo de unión entre personas a tavés de unas simples páginas impresas; tiene poder aglutinador.
Por otro lado los libros suelen ser uno de mis temas recurrentes. Hablo sobre ellos en reuniones donde no conoces mucha gente (bodas, etc) ya que, por suerte, no suelo estar muy "a la page" de la última telenovela.
Leed; encontraréis muchos HS en los libros.
Publicado por: flyer | martes 3 de mayo de 2005 en 11:56