
Hay diferentes signos , unos visibles y otros ocultos, que anuncian el inicio del verano.
Uno de los más claros y precisos es el calor. Ya empieza. Aprieta pero no ahoga aunque ya nos están avisando que la cosa va a ir a más y... más. Y este mes de agosto se predice como seco, seco y caluroso, caluroso. En estos momentos, la temperatura ambiental se comporta . Es tímida. O eso parece pero, es todo una farsa: está esperando, pacientemente, para subirse a la loma . Mientrás ella no sube, nosotros ya estamos disfrutando de ambientes veraniegos y ya hemos empezado a enchufar los aires acondicionados de todos nuestros habitats (coche, oficina, casa...). Esto, como cada año (¡no aprendemos!) provocorá esos resfriados “tontos” que no pegan por fecha pero te atacan, de igual forma, en un ambiente pre-veranito. Observaré atentamente a mi alrededor cuantos caen ... También contaré las veces que oiré o diré : “Ya se sabe, en esta época, con los aires acondicionados...”.
Nuestros armarios dejan de estar habitados por confortables piezas de manga larga . Estas van ocupando otro lugar, más escondido, más lejos, más allá... Aparece el lino, el hilo, los tirantes, la manga corta... Nos damos cuenta de lo pálidos que estamos y de lo rápido que ha pasado otro año.
Las terrazas cobran vida.
Las playas existen , de nuevo, para miles y miles de humanos (para otros, ha estado ahí, todo el año...).
Nos ponemos sandalias y dejamos que a los pies les de un poco el aire.
Los helados y el café con hielo apetecen.
Nos compramos un nuevo bronceador y su correspondiente after-sun.
Pero.... el signo más evidente de que el verano ya es un hecho es : el gazpacho.
Ayer, la traficante de tuppers de mi madre, me pasó el primer gazpacho de la temporada. Estaba muy frio ( así es como más me gusta) y al punto exacto de vinagre y sal. Ese zumo de vegetales y hortalizas es el elexir mágico del verano. Cuando aparecen los primeros recipientes de este brebaje en mi nevera, mi madre ya está morena, la terraza de su casa es una orgía de hamacas, sillones y tumbonas con nuevos cojines ( este año son granates) y ya, ya casi llega San Juan.
Ese es el signo definitivo.
De momento, el primer gazpacho de la temporada ya ha hecho su aparición. ¡Holaaaaaaa!
Y, yo lo saludo gustosamente.
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