Me lo dices y no me lo creo... Si algo deseo ansiosamente durante el año, son los períodos en los que no sea obligatorio el despertarse al ritmo que marca el despertador.Esos son espacios temporales en los que no es importante ni el "cuando" ni el "como" : solo hay que obedecer al cuerpo .Él sabrá. Pero si que he de admitir que el cuerpo va por libre y sorprende adquiriendo nuevos hábitos cuando tú-iluso- te creías que los que tenías eran firmes...
Que yo saboree mi cappuccino a las siete de la mañana ....Y que le haya encontrado un encanto inusual al tema me ha dejado perpleja . Pero reflexionando a esas horas tempraneras, me he dado cuenta que a medida que pasan los años, se están acabando aquellos días de sueños tardíos en la cama, pasado el mediodía...El ritmo de mi cuerpo ha cambiado y veo, que vuelve a hacerlo ...Y hoy le ha dado por despertar tres horas antes de lo que es habitual.
Casi ha sido como una excursión a un lugar desconocido, porque en ese tempo hay otra luz y otro rumor. Otras sensaciones.
Me ha gustado estar ahí y sentir esa paz que posee el inicio del día. Aún no se ha pintado nada en el bastidor que está , delante de nosotros, de color blanco virginal. Las pinturas y pinceles se amontonan a tu lado y aún debes escoger que tonalidades vas a utilizar.
El día pinta bien. Lo culminará el Concierto en el Festival del Castell de Peralada de Miguel Bosé, al que voy a asistir esta noche. Espero estar fresca como una rosa y que estas tres horas -bellas pero tres menos- no me pasen factura.
Mientras tanto, vigilaré atentamente a mi cuerpo en este acto de rebelión al que me esta sometiendo. Mi espíritu desea establecer un ritmo más razonable (diez de la mañana??) pero parece que lo demás, ha decidido seguir al gallo.
Me parece que me voy a preparar otro cappuccino...

Comentarios