Cuando entras en el estado de "dolce far niente", las neuronas de tu cerebro deben adaptarse a la nueva orden : No hagas nada. O no hagas nada que no te guste...
Esta adaptación a la nueva situación del entorno debería ser una capacidad innata del humano (que no deja de ser un mamífero en lucha por sobrevivir en el planeta del stress y la obligación laboral) pero resulta que no es así. Hay quien por naturaleza , consigue no hacer nada y disfrutar de esa sensación. Otros, no entienden como se pueden desperdiciar esos minutos, horas ,del día precioso y son incapaces de dejar que el tiempo se deslice, entre sus manos, y se escape. Sin más. Como siempre, hay un grupo medio que siempre es el que más se aproxima a la realidad. Este grupo precisa de unos días de asentamiento y asimilación para, después, sumergirse de lleno en el Dolce far niente.En este período previo, es necesario ir dejando espacios del día para no hacer nada y, de forma gradual, ir aumentando los "tempos" para acabar: tirado en la playa, en una tumbona, en una piscina, en el campo, ...Con la única compañía de un libro y un gran vaso de Vichy Catalán repleto de hielo...
Yo estoy superando la fase de adaptación. Mañana, mi única obligación es la de ir al Mercado de Frutas y Verduras para ver lo que se cuece en el campo (nunca mejor dicho). Es un deber "de ocio" y una conducta típica de un urbanita de vacaciones en un pueblo. Seguro que alucinaré con las lechugas y los tomates...
Pero, después de eso, voy a dejarme acariciar por el sol , sin más quehaceres que los que me dan las vacaciones (siempre, alegrías para el cuerpo).
Creo que casi he superado el trauma-de-no-hacer-nada y ya , mañana, me tiro de cabeza al dolce far niente...
Suena bien.
Dolce Far Niente, 1904 . John William Godward
(aprox.Ociosidad despreocupada)
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 50.8 x 76.2 cm
Localización: Colección privada
En 1995, 'Dolce Far Niente' fue subastada por 567,000 dólares.

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