Otro día hiperactivo. De esos en los que se te acumulan las actividades y de esos, en los que sorprendentemente, las haces todas. Sin rechistar. El espíritu social y vacacional-por supuesto-hizo su aparición y me pase la jornada rodeada de humanos de diferentes índoles y fuera del abrigo de las paredes de mi hogar...Toda una aventura. De todo esa multitud de estímulos, destacaría mi sorpresa al descubrir que mi madre ha desarrollado una incapacidad t-o-t-a-l para comprar en un Centro Comercial. Ese fue uno de los núcleos argumentales del día. Y es que ciertamente, la ví confusa y desorientada. Sin saber qué mirar, asustada por los precios... Indefensa. Mi sentimiento de protección y mi alto nivel de experiencia en la compra en Centros Comerciales (y más en el que habíamos elegido, que es al que acudo cada semana de mi vida y donde me hacen la ola cuando me ven por los pasillos....)me llevó a dedicarle una visita guiada, salpicada de pequeñas compras caprichosas (las típicas de las "rebajas") y con una parada técnica para el almuerzo que nos sirvió uno de mis camareros favoritos. Como dos reinas, vamos.
No creo que esta sesión de choque haya sido suficiente para aliviar los síntomas de su dependencia a la compra de "mercadillo" pero... se ha intentado. A todo esto, estoy esperando que me vengan a recoger las "Mercadillo's Amazones"- o sea , mi madre y dos amigas, para hacer una expedición rápida a ese lugar maravillloso. Me llevo la cámara.
Es miércoles. Y es por la mañana. Ayer, me dormí en el sofá después de ver dos capítulos de "Mujeres Desesperadas" ... y no escribí en el blog. Estuvé perfectamente despierta y atenta, hasta que acabó. En el mismo instante en que aparecieron los títulos de crédito, me entró un sopor abrumador que hizo que me fuera estirando, encogiendo, adhiriendóme a los cojines...hasta que encontré esa postura perfecta para dormir , a gusto, mientrás la tele emitía ese murmullo de voces lejanas.Cuando me pasa esto (tantas, tantas veces...)en el "periodo laboral", intento superarlo, levantarme (¡como cuesta!) e irme a mi confortable cama (que no me doy cuenta que es mucho mejor que el sofá, hasta que me meto en ella , a las 4:00 A:M). Es vital para que al día siguiente esté al 100%. Pero... como estoy de vacaciones -es mi mantra del mes-, ayer decidí dejarme llevar por el placer inestimable de dormir en el sofá. L-i-b-r-e.Sin disimulos (hacer ver que ves la tele), sin mentiras ("ya voy a la cama. 5 minutos más") y sin culpabilidad ("mañana estaré hecha una braga"). Ha sido una noche memorable....
Y aquí estoy. Preparada para la expedición al Mercadillo, fresca como una rosa y mirándome el sofá con cariño, mientras espero que llamen al timbre de mi puerta...
Pero eso es otra historia. Que seguro- no lo podré evitar- aparecerá en este blog ... mañana???.
Allá voy.
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